
Las buenas obras no determinan la salvación por sí mismas. El que un individuo realice constantemente buenas obras no significa que sea una persona regenerada que tenga realmente la salvación. Recordemos que:
- La vida eterna es un regalo (no merecemos la vida eterna, Romanos 3:23)
- Este regalo procede de Dios (Efesios 2:8)
- Dios lo da a quien Él quiere (Romanos 9)
- Todo aquel a quien Cristo llama vendrá a Él; son las ovejas que el Padre le ha dado (elección incondicional, expiación limitada y llamamiento irresistible, según los 5 puntos del calvinismo)
Entonces, si las buenas obras no son determinantes para la salvación, ¿de qué sirven?
- Son una evidencia de una vida regenerada
Sí, pero si esto es así, ¿no se convierte en una contradicción en relación al inicio de la entrada? No realmente. Son una evidencia de una vida regenerada, no porque todo el que hace “buenas obras” es creyente verdadero, sino porque todo creyente verdadero hace buenas obras: hace el bien. Sus buenas obras son parte del fruto digno de arrepentimiento. Notemos cómo Efesios 4:28-29 lo establece:
“El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.”
Hay claros contrastes entre el vivir en la carne y el vivir en el Espíritu: Claros contrastes entre la antigua vida y la nueva vida en Cristo. Juan Carlos Ryle, en el libro “Caminando con Dios“, señala que la santificación es algo que siempre se manifiesta en la vida, citando a Lucas 6:44: “Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas.” A su vez, dice que, aunque la santificación no justifica al hombre, agrada a Dios. Toma en consideración que las obras más santas del creyente más santo tienen defectos e imperfecciones. Cita a Romanos 3:20: “Por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Él“, pero también cita a 1 Juan 3:22: “Y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de Él.”
- Glorifican a Dios
Esto se relaciona con el último versículo citado. El hecho de vivir una vida de obediencia, de reflejar esa obediencia mediante obras buenas, todo esto glorifica a Dios. 1 Corintios 10:31 nos llama claramente a glorificar a Dios en todo: la comida, la bebida, etc. Cada acción, cada pensamiento, cada actitud, cada sentimiento, en un creyente, debe procurar manifestar el esplendor de la gloria de Dios y el poder de Su obra redentora en nuestras vidas.
- Fortalecen el testimonio del creyente
Las buenas obras son el aspecto visible de la salvación de una persona. En ningún momento la Biblia se enfoca únicamente en dejar el pecado. Por el contrario: así como abandonamos el pecado, vivimos para Cristo. ¿Dónde podemos verlo? Gálatas 2:20, Efesios 4:22-24, Romanos 12:2, etc.
- Representan la obediencia a Dios y la autonegación
Ya que la naturaleza humana está inclinada al pecado, vivir una vida que agrade a Dios implica autonegación y clara obediencia. Jesús lo puso de la siguiente manera:
“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.”
(Mateo 16:24)
- Son la proyección hacia otros del amor de Dios que ha sido recibido y aceptado
Nuevamente citamos a Efesios 4, donde la obra de Dios en nuestros corazones nos lleva a hacer exactamente lo contrario a las malas obras en las que anduvimos en el pasado. A Zaqueo, por ejemplo, lo llevo a hacer restitución por medio de la devolución de bienes. Una persona de muchos recursos que viene a la fe debe comenzar a verse como un mayordomo de los bienes que Dios le ha entregado a administrar; consecuentemente, lo que tiene debe ser puesto a disposición según las necesidades de los demás. Y necesariamente esto no habla únicamente de las personas de muchos recursos, puesto que todos los creyentes están llamados a usar todo lo que tienen en beneficio de los demás, mostrando así el amor al prójimo.






Sí: Teología de las Buenas Obras. Pensé que el término no existía, pero el gran amigo Google me reveló lo contrario. Ante mi duda y desconocimiento de las enseñanzas detrás de quienes utilizan la frase, preferí no hacer referencia directa a ellos. En todo caso, al tratar este tema quiero referirme a los siguientes particulares:



