Todos tenemos una idea de lo que son las buenas obras. Algunos lo verán desde el punto de vista teológico: ¿Cómo ve Dios las obras del hombre? Otros lo verán en la relación horizontal, hombre con hombre: ¿Se considera la obra buena delante de los demás? Es importante que toquemos de entrada el punto de la definición de las buenas obras al adentrarnos en la serie que las lleva por nombre.

Clasificación de las buenas obras
Distintos autores hacen construcciones diferentes acerca de lo que son las buenas obras. Si en lo que respecta a la definición difieren, tanto más, quizás, en la clasificación de éstas. Una de las más comunes clasificaciones es aquella que divide el “bien” en bien civil, bien moral y bien espiritual. Por supuesto, no podemos llegar a las buenas obras sin conocer algo del “bien” y de “lo bueno“. Así que, ¿cuál es el significado de estas clasificaciones?
- Bien civil: El bien civil relaciona las acciones del hombre con el mundo natural en el que se encuentra posicionado y en el cual vive. Son acciones que van acorde a la ley civil. De ahí lleva el nombre.
- Bien moral: El bien moral, en cambio, es hecho de acuerdo a la ley racional.
- Bien espiritual: El bien espiritual, finalmente, es el realizado tomando como base la ley espiritual.
En consecuencia, de acuerdo a esta clasificación, las clases de “bien” se irán distinguiendo de acuerdo a tres leyes: la ley civil, la ley racional, y la ley espiritual. Otros autores mezclan ley moral y ley espiritual y funden esta clase en una sola.
Ahora bien: ya clasificado el “bien“, ¿cómo podemos definir las buenas obras?

Definición de las buenas obras
El Diccionario de Teología de Harrison, haciendo referencia a John H. Gerstner (profesor de Historia de la Iglesia y quien llegó a tener entre sus alumnos a R.C. Sproul y Arthur Lindsley), dice lo siguiente:
Teológicamente hablando, buena obra es toda actividad de un agente moral que procede con una motivación correcta (amor), está en conformidad con una norma moral adecuada (ley), y tiene como objetivo la gloria de un objeto digno (Dios).
Me parece que si en algo están de acuerdo la mayoría de los autores en relación a las buenas obras, desde el punto de vista teológico, es que las mismas deben proceder de una motivación correcta. El rol de la motivación, por lo tanto, se convierte en un elemento definitorio de si la obra como tal es buena o no. Ahora bien: Gerstner, contemplando la posibilidad de la realización de una obra buena externamente y con mala motivación, o de una mala externamente pero con buena motivación, dice:
Buen motivo; mala obra
Un hombre con un motivo, por lo menos parcialmente bueno, podría realizar un acto exteriormente malo. Tal actividad la llamaríamos una buena mala obra (buena con respecto a la intención, mala en su expresión).
Obviamente, esta “mala obra” no se trata de un pecado directo. Tan solo por citar un ejemplo, haría referencia al hombre que, pensando hacer bien a una persona, le confronta sobre algo pero no lo hace en el momento adecuado o con las palabras adecuadas. No es un pecado directo, ni es intención del hombre el hacer las cosas de manera incorrecta. Hay una buena intención en él, aunque hubo elementos posteriores que no fueron buenos. Digamos que la obra fue buena en su concepción, aunque mala en su ejecución (pero no en su esencia).
Mal motivo; buena obra
Por otra parte, un agente moral con una motivación mala es, concebiblemente, capaz de realizar una obra exteriormente buena, esto es, algo que exteriormente corresponde con la ley de Dios.

Para no examinar la motivación de la obra (si orgullo, si envidia, etc.), nos limitaremos a decir que es aquí donde cabrían los conceptos anteriores de “bien moral” y “bien civil“: bien en relación a la ley racional y a la civil, marcados en un plano horizontal (relación hombre-hombre). Ningún hombre, por malo que sea, puede hacer todo el mal que pudiera hacer. Esto es lo que se ha denominado como “gracia común“. En Teología Sistemática, Berkhof señala que la gracia común “limita el poder destructivo del pecado, mantiene en cierta medida el orden moral del universo, posibilitando una vida ordenada, distribuye en diversos grados dones y talentos entre los hombres, promueve el desarrollo de la ciencia y el arte, y derrama incontables bendiciones sobre los hijos de los hombres.”
Spurgeon: “Las buenas obras surgen de la unión con Cristo. Creemos que, mientras más un hombre conoce a y se siente ser uno con Jesús, más santo será. El mismo hecho de que Cristo y el cristiano son uno, hace al cristiano parecerse a Cristo.”
De manera que, así como “toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto” (Santiago 1:17), la buena obra viene de Dios mismo. Si es una buena obra en el buen sentido de la palabra, tendrá una motivación correcta, irá de acuerdo a una norma moral específica, y su propósito será glorificar a Dios.
En la próxima entrega, si Dios quiere, estaremos tratando un poco acerca de la moralidad de las buenas obras.



Esto es DIOS
Lamento mucho que tenga rabia interna y expresada externamente hacia Dios. Por eso me he tomado la molestia de cambiar su comentario para que usted no sea piedra de tropiezo para otros que sí conocen a Dios y que sí le aman. Estaré orando por usted. Abra su corazón a Dios. Él puede hacer cosas maravillosas por usted, tal y como lo ha hecho por mí.
Un saludo.