(2/5) La moralidad de las buenas obras

Posted: diciembre 7, 2011 in Uncategorized
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Buena parte del tema que estaremos abordando en esta ocasión queda enmarcado dentro de lo que estuvimos viendo la última vez. En este sentido, asumimos una clasificación del bien como:

  • Bien civil: El bien civil relaciona las acciones del hombre con el mundo natural en el que se encuentra posicionado y en el cual vive. Son acciones que van acorde a la ley civil. De ahí lleva el nombre.
  • Bien moral: El bien moral, en cambio, es hecho de acuerdo a la ley racional.
  • Bien espiritual: El bien espiritual, finalmente, es el realizado tomando como base la ley espiritual.

Ahora bien, en relación a la moralidad de las buenas obras, diría que las buenas obras son relativas. No relativas porque no tienen un parámetro, sino porque tienen un parámetro absoluto: Dios. Son relativas porque se relacionan con Dios y dependen de lo que Él juzga y acepta como buenas obras. Así como existe un argumento que señala la existencia de Dios a razón de que existe moralidad, este argumento presupone que la moralidad procede de Dios, estando en lo cierto en esto.

Como ya se dijo, hay un componente absoluto, y un componente relativo. El relativo, que se relaciona con Dios, y el absoluto, que las buenas obras son absolutamente buenas en cuanto a su moralidad porque Dios lo decreta así, cumpliendo con el propósito específico para el cual se establecen dichas buenas obras. Si se recuerda lo que dicen las Escrituras, las buenas obras fueron diseñadas por Dios para que anduviésemos en ellas.

Un hecho X puede ser juzgado como una buena obra por parte de una persona, y juzgado como una mala obra por parte de Dios. A fin de cuentas, ¿de quién es la opinión que vale? Si juzgamos desde el punto de vista moral, la opinión que vale es la de Dios. Desde un punto de vista terrenal y/o utilitarista, es posible que la opinión que tenga valor sea la humana.

Nunca debe olvidarse que la buena obra es lo que Dios determina que es una buena obra. Si algo no está determinado por Él como buena obra, por más “bien civil” que haga, no llegará a ser una obra moralmente buena. La diferencia debe establecerse desde un primer momento. Esto es importante porque la consideración de la moralidad de las buenas obras delimita, define y distingue lo que éstas son, sentando así una base y una diferencia para su identificación clara.

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